en Lengua, Rebeca

2. Y la historia continúa

El año pasado intenté hacer un experimento con el grupo de refuerzo escolar (2011). Se trataba de una historia grupal, para motivarlos en la lectura y la escritura. Íbamos a escribir una historia de aventuras entre toda la clase, cada semana uno se convertía en el creador y hacía con la historia lo que quisiera.

Así empezaba la historia «La historia de Rebeca. Desgraciadamente los niños no quisieron escribir nada.
Este año para grata sorpresa mía una de mis alumnas, Ainhoa, se ha atrevido a continuarla. Como no,el «poder» se le ha subido un poco a la cabeza y ha decidido «incendiar» el instituto (espero que se quede solo en su imaginación, jeje) Si ella me autoriza publicaré su continuación, mientras he cogido yo y he continuado la historia añadiendo un poco de acción. dentro de mi aula virtual he creado un foro donde podrán sugerir continuaciones de historias o incluso escribirlas ellos mismos. a ver si con esto la clase se anima y seguimos escribiendo entre todos.

Pondré a continuación mi continuación (Coherente a lo que escribió Ainhoa) en esta ha salido un nuevo personaje de aventuras, Jerónimo, que acompañará a Rebeca en sus peripecias, como es mío sí puedo publicarlo por aquí. Si se animan y se atreven colgaré en el blog sus «historietas».

Segundo día según Jerónimo.

Sin duda hoy ha sido el día más emocionante y peligroso de mi corta vida. Todo empezó ayer, dedicamos toda la clase de plástica a fabricarnos nuestra propia cámara oscura (es como una cámara de fotos pero artesanal). Había entrado una nueva niña a clase, Rebeca, como no tenía materiales la pusieron conmigo. La verdad es que nos quedó bastante chula. El profesor decidió organizar un concurso de fotografía, así que nos mandó hacer cada uno sus fotos durante la tarde para revelarlas al día siguiente.

 Rebeca se empeñó en quedar en el parque de la biblioteca pues le encanta la naturaleza. La verdad es que no vimos nada interesante así que pensé en escondernos detrás de unos arbustos, para ver si pillábamos algún gorrión de cerca.

 Al rato una persona se sentó en el banco y más tarde otro adulto se puso junto a él. Fue una situación bastante extraña pues empezaron a hablarse entre sí pero sin mirarse a la cara, como si fueran dos desconocidos. «Quizás queden bien en una foto» pensé, y me puse a fotografiarlos. De repente se intercambiaron unos sobres y se levantó cada uno por su lado.

 Nos sorprendió y Rebeca me dijo:

 – ¿Qué diablos se han intercambiado?

 Desgraciadamente los desconocidos también la escucharon y se dieron media vuelta. -¡Eh!¡Vosotros dós!¿Qué hacéis ahí escondidos?.

 -¡Corre!- le dije a Rebeca, tras lo cual salimos corriendo como locos cada uno en una dirección.

 -¡Sigue al de la cámara! ¡Yo iré a por la gordita!.

 Gracias a Dios había salido con mi patineta y no pudieron alcanzarme. Sin embargo no fui capaz de dormir en toda la noche, de Rebeca no sabía nada, no tenía su número de teléfono ni siquiera sabía donde vivía.

 Fue un alivio verla al día siguiente en clase y que me contara como se deshizo de su perseguidor. En el recreo aproveché para subir la sala de plástica, quería revelar las fotos cuanto antes por lo que no esperé a los profesores.

 De repente escuché los zapatos de algún adulto en el pasillo, ¡si me  pillaban en clase me la iba a cargar! por lo que me escondí en el armario. Intenté no hacer ruido hasta que el calor empezó a sofocarme, sentía como que me faltaba el aire. Realmente me asusté cuando ví un denso humo negro entrar por las rendijas. El miedo me bloqueó, las piernas no me respondían por lo que empecé a llorar como un loco.

 De repente se abrió la puerta y una mano arrastró mi cuerpo hasta el pasillo exterior. ¡Rebeca!¡Gracias a Dios!

 – Cállate tonto y respira hondo, ¡Has podido morir axfisiado !¿Porqué no saliste de la habitación?

– El miedo me paralizó, pero, Rebeca, ¿Tú que hacías aquí?

– Vi fuego desde el patio, sabía que las fotos estaban aquí esperando a ser reveladas por lo que acudí a salvarlas, no veía casi nada y justo cuando las encontré escuché tus llantos, tuve que dejarlas para salvarte. Seguramente ahora estén ardiendo dentro. Sentémonos fuera a hablar con alguien de todo esto 

Si quieres ver como continúa la historia desee el punto de vista de Jerónimo pulsa aquí.

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